En general, hablamos de la ansiedad cuando ya es evidente en nosotros o en las personas de nuestro entorno. Se trata una vez que ya se ha desencadenado un trastorno de ansiedad generalizada más o menos grave y sus síntomas son demasiado evidentes.

Por ello, más que los síntomas o los problemas relacionados con la ansiedad, una cuestión fundamental que debemos conocer son las causas de esta problemática y el origen directo que muchas veces puede ser previsible. Toda información nueva es importante para controlar este trastorno y evitarlo a toda costa.

¿Cuáles son las causas de la ansiedad?

causas de la ansiedad

Existe un gran número de causas posibles que generan ansiedad. No obstante, es relativamente sencillo resumirlas en grandes campos para delimitar, a su vez, el tipo de ansiedad correspondiente.

Concretamente, podemos hablar de tres factores que determinan las causas de la ansiedad:

  • Causas o factores predisposicionales. Aquí se incluyen todas las causas o factores de tipo bilógico o genético que hacen que ciertas personas tengan una mayor predisposición a sufrir este tipo de trastornos. Algunos de estos factores son hereditarios y se desarrollarán en mayor o menor medida según el resto de vivencias a las que el individuo se enfrente. Además de las causas hereditarias, otras cuestiones relacionadas con la propia personalidad (personas sensibles a las situaciones de estrés) y el aprendizaje obtenido (no saben hacer frente a determinadas situaciones) forman parte de los factores predisposicionales. En ellos, se torna fundamental la prevención a la ansiedad dado que ya conocemos que tienen una tendencia hacia ella.
  • Causas o factores activadores. Estos factores son aquellos que están determinados por situaciones o hechos que activan nuestro sistema de alerta de forma preocupante. La ansiedad responde ante la percepción de amenaza, pero en estos casos tiene relación con una circunstancia real. En general, hablamos de situaciones determinantes en la vida de un persona como los exámenes de oposiciones que condicionan el trabajo futuro, mala alimentación, falta de sueño constante, la pérdida del empleo, el empeoramiento de la salud de un ser querido y otras situaciones de estrés. También se pueden incluir amenazas algo más extremas como los casos de violación, los accidentes de tráfico o las víctimas de terrorismo. Son hechos que activan ese trastorno y que deben ser tratados por profesionales desde el comienzo.
  • Factores de mantenimiento. Como factores de mantenimiento nos encontramos a aquellos casos en los que los factores anteriores no han sido resueltos de forma adecuada y los síntomas se han seguido dando durante un tiempo prolongado. La ansiedad no es puntual, sino que se manifiesta repetidamente y sin necesidad de hechos concretos que puedan resultar peligrosos. Por tanto, abarca también casos en los que no hay un origen concreto definido pero la suma de muchas situaciones cotidianas da como resultado la ansiedad del paciente. En ese caso suele ser probable que haya afectado a la salud del individuo y las consecuencias se hayan de tratar con especialistas y, en muchos casos, fármacos adecuados.

Además de lo mostrado en estos puntos, es importante nombrar que las causas de la ansiedad pueden ser mucho más amplias y estar determinadas por cada paciente. No hay un listado concreto de causas que sí o sí provocan ansiedad, aunque podemos encontrar situaciones en la vida de las personas que las pueden motivar.

Situaciones que provocan ansiedad

Aunque ya hemos nombrado la gran mayoría de causas o grupos en los que se puede anotar el origen de este trastorno. Aquí se propone un listado de posibles situaciones que provocan esa ansiedad y ante las cuales debemos estar más alerta, intenta además evitarlas en nuestro día a día.

  • Una separación tanto propia como de nuestros seres queridos, así como la ruptura con nuestra pareja.
  • Dejar de fumar y enfrentarnos a otras situaciones tensas que antes se resolvían mediante el tabaco o se asociaban a él (salir a tomar algo, una discusión de pareja, etc).
  • Tener muchas ganas de comer constantemente y no poder consumir todo lo deseable o al hacerlo sentir presión por los males que puede causar en nuestro físico.
  • El consumo excesivo de alcohol o drogas también puede incitar al trastorno de ansiedad tanto ebrios como sobrios.
  • La ansiedad se puede manifestar en el embarazo al tratarse de una situación poco corriente que genera otros síntomas o preocupación en la madre. Algo similar es la ansiedad cuando “me va a venir la regla”.
  • Otro tipo de situación que provoca la ansiedad es cuando discuto con mi pareja, sobre todo cuando se repite cada cierto tiempo.
  • La ansiedad al dormir también es posible dado que las preocupaciones del día llegan en ese momento y el insomnio por diversas causas puede llevar a situaciones más complejas de nerviosismo. Así, el insomnio provoca ansiedad y la ansiedad se alimenta de él para causarlo todavía más.
  • Existen otra serie de causas mucho menos preocupantes en inicio que pueden provocar ansiedad de forma aislada y al repetirse constantemente o añadirse a otras situaciones se trasforman en un trastorno que debe ser tratado. Estas causas menores podrían ser: ansiedad cuando voy al médico, cuando te gusta alguien, cuando salgo a la calle con muchas personas, cuando llega la noche, cuando estoy solo, cuando estudio, cuando conduzco, cuando no estoy con mi novio o novia o cuando estoy en lugares cerrados.

Consejos para evitar la ansiedad

consejos para evitar la ansiedad

Existen muchos cursos y charlas que utilizan los consejos de los profesionales para ayudar a otras personas a evitar la ansiedad y recomendar el tratamiento adecuado.

Entre los consejos mejor valorados encontramos el hecho de que para tratar la ansiedad siempre es recomendable hablar con personas que entiendan del tema y valorar correctamente los síntomas. Además, las técnicas de relajación son esenciales para que, al enfrentarnos a circunstancias reales tensas para nosotros, sea más fácil controlar el nerviosismo y nuestra respuesta a los cambios.

Junto a ello, es básico recordar que una alimentación saludable y el ejercicio constante ayuda a que el organismo se encuentre en unos niveles favorables para la prevención de la ansiedad.

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